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jueves, enero 11, 2007

Y me contó la historia de un muchacho enamorado de una estrella. Adoraba a su estrella junto al mar, tendía sus brazos hacia ella, soñaba con ella y le dirigía todos sus pensamientos. Pero sabía o creía saber, que una estrella no podía ser abrazada por un ser humano. Creía que su destino era amar a una estrella sin esperanza; y sobre esta idea construyó todo un poema vital de renuncia y de sufrimiento silencioso y fiel que habria de purificarle y perfeccionarle. Todos sus sueños se concentraban en la estrella. Una noche estaba de nuevo junto al mar, sobre un acantilado, contemplando la estrella y ardiendo de amor hacia ella. En el momento de mayor pasión dió unos pasos hacia delante y se lanzó al vacío, a su encuentro. Pero en el instante de tirarse pensó que era imposible y cayó a la playa destrozado. No había sabido amar. Si en el momento de lanzarse hubiera tenido la fuerza de creer firmemente en la realización de su amor, hubiese volado hacia arriba a reunirse con su estrella.

(Demián, Hermann Hesse)

3 Comments:

Blogger Philiap said...

qué bonitooo!!!quizá tenga yo que bañarme en el reflejo de la luna para tocarla...

11:37 a. m.  
Blogger Anaxímenes said...

¡Preciosa historia! Como dice una amiga mía; ésta me la guardo en papel para poder volver a ella muchas veces...

Un saludo!

2:46 p. m.  
Blogger zalyra said...

grachias!!

10:25 p. m.  

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