En aquel tiempo, los chinos pensaban que los peces eran almas fugadas. Inmóviles, los miraban hora tras hora. Y si un pez atravesaba su imagen reflejada, tenían el convencimiento de que aquel animal era parte de su propio ser.
(La verdadera historia de los peces blancos de Pátzcuaro, Max Aub)

¿Hay que ser sultán para comprender que, en los cuatro confines y en los siete climas del mundo, todos los hombres se parecen? ¿acaso la prueba más concluyente de que los hombres de todas partes son idénticos no consiste en que cada uno puede ocupar el lugar del otro?
(El astrólogo y el sultán, Orhan Pamuk)
¿Por qué me gustan las medusas? No lo sé. Las encuentro bonitas. Antes, mientras las miraba, he pensado una cosa. Escucha, lo que nosotros vemos es sólo una pequeña parte del mundo. Damos por hecho que esto es el mundo, pero no es del todo cierto. El verdadero mundo está en un lugar más oscuro, más profundo, y en su mayor parte lo ocupan criaturas como las medusas. Eso nosotros lo olvidamos. ¿No te parece? Dos terceras partes del planeta son océanos y lo que nosotros podemos ver con nuestros ojos no pasa de ser la superficie del mar, la piel. De lo que verdaderamente hay debajo no sabemos nada...
(Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Haruki Murakami)